lunes, 21 de enero de 2013

Los nativos digitales, un gran desafío para padres y profesores



Tienen entre 15 y 18 años; nacieron con la tecnología y la televisión les parece vieja
Joseba Elola
El País
MADRID.- Carolina, Ester, Elisa y Mónica están sentadas en un despacho del colegio Lourdes de Madrid. Tienen 17 años, menos Elisa, de 16. Utilizan Internet desde los 11. 

-Mi padre está obsesionado con las palabras, mira todo el rato enciclopedias. 

-¡Buf!, pues mi madre se enteró ayer de que el móvil tiene cámara. 

-Pues yo he cambiado siete veces de móvil desde los 12 años. Si seguimos a este ritmo, para cuando yo tenga hijos, los coches van a volar. 

Carolina, Ester, Elisa y Mónica pertenecen a la llamada generación de nativos digitales, un término que acuñó el tecnólogo Marc Prensky en 2001 y que agrupa a aquellos para los que Internet existe desde que tienen uso de razón. Dicen los estudiosos y muchos de los profesores que los educan que esta generación que ha crecido con un móvil en la mano izquierda y un mouse en la derecha es muy distinta de las anteriores. 

Los primeros nativos digitales españoles tienen ahora entre 15 y 18 años. Huyen de la secuencia lineal de información, quieren intervenir en el proceso, hacer clic para ir adonde les interesa. No son consumidores pasivos de contenidos, los crean, se mandan videos, fotos que retocan, que editan, son muy creativos; por eso la tele les empieza a parecer una cosa antigua, aunque sea en pantalla plana. 

Llegan a casa, se sientan frente al ordenador y, mientras se conectan con su red de amigos, ven un video en YouTube, chatean con amigos mientras se descargan una canción o un capítulo de su serie favorita. Es decir, prestan atención parcial a varias cosas a la vez. "Su atención se divide mejor, su cerebro tiene un procesador más complejo", explica Enrique Dans, profesor de Sistemas de Información del Instituto de Empresa. El que se educa desde pequeño con los idiomas, aprende muy rápido otros idiomas. Lo mismo pasa con la tecnología. 

Siendo adolescentes, los nativos digitales manejan dispositivos que hasta hace poco sólo estaban al alcance de una persona de 30 años. El 96% de los jóvenes tiene móvil, según el último estudio del Instituto de la Juventud (frente a un 88,4% de 2004). Y como dice Soledad González, profesora de Economía e Historia del colegio Lourdes, de 57 años, lo que ella enseña a chicos y chicas de 17 años es lo que aprendió en la universidad. 

Los primeros nativos digitales, personas nacidas desde los 90, ya están llegando a la universidad. Es allí, y en las enseñanzas medias, donde se pone de manifiesto la conveniencia de adaptar los sistemas educativos a unas nuevas necesidades. 

"El profesor deja de ser el poseedor del conocimiento", explica Fernando García, profesor de Química del colegio Irabia de Pamplona y autor del libro Educar hijos interactivos

"Hay una pérdida de autoridad de los padres y profesores, ya no le preguntas a papá o al profe las dudas, porque a lo mejor son ellos los que no saben." Las respuestas se buscan en Google y en YouTube. 

Nuevos roles 

"El profesor no puede ser un poseedor de conocimiento", sostiene García, "tiene que ser un guía que ayude a distinguir la información veraz de la no veraz". 

Angel León, de 56 años, responde al perfil de lo que se llama un inmigrante digital. Es decir, una persona que no ha nacido en ese entorno pero que se adapta a él. Como profesor de Historia del colegio Lourdes, ya no utiliza nunca la pizarra. 

"Hace años que no me mancho las manos con tiza", dice sentado frente a su ordenador. "Mi tiza es esto". Y extrae de debajo de la camisa una llave USB de ocho gigas que llevaba colgada al cuello. Ahí están sus lecciones, que actualiza por la noche. 

Son precisamente las redes de amigos, como Facebook, Tuenti y MySpace, las que están introduciendo los últimos cambios en las pautas de conducta de los nativos digitales. En ellas, el usuario da datos como su nombre, edad, la ciudad donde vive, los sitios por donde sale. Las marcas pueden dirigirse directamente a su potencial cliente. "A los jóvenes y a las empresas hay que prepararlos para la incertidumbre permanente", declara Rafael López Castejón, autor del blog Nativos digitales.

lunes, 14 de enero de 2013

Desarrollo personal. Cinco técnicas y diez estrategias para mejorar la asertividad.

Israel Fagundo Pino (2013)

La manera en que interactuamos con los demás puede convertirse en una fuente considerable de estrés en la vida. El entrenamiento asertivo permite reducir ese estrés, enseñando a defender los legítimos derechos de cada uno sin agredir ni ser agredido.

Cuando se es una persona asertiva hay una mejor interacción con los otros, las relaciones interpersonales fluyen con facilidad, y uno termina sintiéndose más cómodo y satisfecho.

En el artículo anterior expliqué una técnica para modificar los pensamientos ilógicos, automáticos o irracionales que atentan contra el desarrollo de la asertividad. En este compartiré contigo algunas otras técnicas breves y sencillas para mejorar la misma. Pero antes te propongo darle un vistazo a algunas maneras de expresión de la asertividad.

• Asertividad Positiva: Consiste en expresarle algo positivo a otra persona, por ejemplo, "me gusta como lo has hecho", "te considero muy valioso para mí" o "te agradezco que te hayas acordado de mí".

• Respuesta asertiva espontánea: La das cuando te ves "pisado" por otros, cuando te interrumpen, te descalifican o te desvalorizan. Por ejemplo, "déjame que acabe y después hablas tú", "no necesito que me digas lo que he de hacer", "no me gusta que me critiques". Estas respuestas son dadas con voz firme y clara, pero no agresiva.

• Respuesta asertiva escalonada: Cuando la persona no se da por aludida, a pesar de nuestros mensajes asertivos, se hace necesario aumentar escalonadamente, con paciencia y firmeza, nuestra respuesta inicial.

• Respuesta asertiva frente a la agresividad o la sumisión: Se trata de hacerle ver al otro las consecuencias que tienen en ti su comportamiento y sugerirle otro más adecuado. Por ejemplo, a una persona agresiva que trata de imponer su punto de vista le puedes expresar: "Veo que estás enfadado y no me escuchas, ¿por qué no te detienes un momento y escuchas lo que te quiero decir?”. Otro ejemplo, en este caso con una persona de naturaleza inhibida: "Como no te expresas, me confundes un poco, ¿no podrías comentarme tu punto de vista?".

• Respuesta asertiva empática: Se trata de ponerse en el lugar del otro para darle a entender que comprendemos su punto de vista y desde ahí hacerle comprender el nuestro. Por ejemplo: "Comprendo que tienes mucho trabajo, pero necesito que cumplas tu compromiso conmigo".

Esta última resulta una de las más eficaces estrategias para conseguir resolver los conflictos en las relaciones.

El primer paso es identificar el comportamiento que no nos gusta, el segundo paso es comunicar lo que ese comportamiento nos hace sentir, el tercero es mostrar nuestra preferencia por otro tipo de comportamiento y el cuarto es reforzarle a la persona, si cambia y hace lo que le pedimos, lo positivo y benéfico del cambio. Por ejemplo: "Cuando tú me gritas me haces sentir mal; por ello te ruego moderes tu tono de voz y yo haré más caso a lo que me digas."

Estrategias asertivas para afrontar las discusiones:

1. Técnica del disco rayado:

Se trata de repetir el mismo argumento una y otra vez, de forma paciente y tranquila. Repetir el propio punto de vista, sin entrar en las provocaciones que pueda hacer el otro. Por ejemplo: - “Te entiendo, pero yo no lo hago...” - “Te entiendo, pero yo no lo hago…”

2. Banco de niebla:

Se le da la razón a la otra persona, pero evitando entrar en mayores discusiones. Se le transmite, en un tono de voz calmado y convincente, que lleva parte de razón en lo que dice. Mostrarnos de acuerdo en lo posible. Dar la razón al otro en lo que pueda haber de cierto en sus críticas, sin entrar en discusiones. Por ejemplo: - “Sí, es posible que tengas razón”… - “Pues sí, casi siempre…” - “Veo que estás muy molesto conmigo”. Una vez rebajada la tensión, podremos exponer en forma empática nuestro punto de vista.

3. Aplazamiento asertivo:

Se pospone la discusión para otro momento donde se controle más la situación. Se trata de aplazar la respuesta que vayamos a dar al otro hasta que nos sintamos más tranquilos y capaces de responder correctamente. Por ejemplo: - “Mira, éste es un tema problemático entre nosotros, si te parece lo tratamos con más calma y profundidad mañana, o en otro momento”.

4. Relativizar la importancia de lo que se discute:

Se trata de hacer ver que a veces es más importante no entrar en discusión y comprender que ésta no lleva a ningún lado. Por ejemplo, interrumpir una discusión con algún comentario del tipo: "Quizás esta discusión no tiene tanta importancia como le estamos dando".

5. Técnica de ignorar:

No se le sigue la discusión al otro, pero a través del lenguaje verbal y no verbal se le trasmite que no es una desconsideración el ignorar el tema de discusión.

6. Técnica de diferenciar un comportamiento de un modo de ser:

Se le hace ver al otro que aunque incluso uno pueda haber cometido un error, eso no implica que es una mala persona. Por ejemplo, "Aunque hoy haya llegado tarde, eso no quiere decir que sea impuntual".

7. Técnica de la pregunta asertiva:

Se parte de la idea que la crítica del otro es bien intencionada (aunque no lo sea). Se le hace una pregunta para que nos clarifique lo que hemos hecho mal y cómo podemos hacerlo bien. Consiste en solicitar al otro más información acerca de sus argumentos, para así tener claro a qué se refiere y en qué quiere que cambiemos. Por ejemplo: - “Exactamente ¿qué es lo que te molesta de mi forma de actuar? ¿Qué tiene de malo?” - “Cómo quieres que cambie para que esto no vuelva a ocurrir".

8. La asertividad negativa:

Se utiliza a la hora de afrontar una crítica cuando somos conscientes de que la persona que nos critica tiene razón. Consiste en expresar nuestro acuerdo con la crítica recibida haciendo ver la propia voluntad de corregir y demostrando así que no hay que darle a nuestra acción más importancia de la debida. Pero en lugar de decir “lo siento” o “perdona”, puedes utilizar frases del tipo: - “Ha sido una tontería de mi parte”, -“No debería haber dicho eso”, -“Tienes toda la razón”. -“Tienes razón, me olvido de muchas cosas”. Con ello reducimos la agresividad de nuestros críticos y fortalecemos nuestra autoestima, aceptando nuestras cualidades negativas o defectos.

9. Enfado que desarma:

Cuando nuestro interlocutor está fuera de sí, le expresamos, con un tono de voz amable y comprensivo, que en ese momento no lo atenderemos. Por ejemplo: - “Me parece que estás muy enfadado, por lo que creo que será mejor hablar de eso en otro momento, cuando estemos tranquilos”.

10. Acuerdo asertivo:

Reconocemos el error, pero dejamos claro de que una cosa es el error cometido y otra el hecho de ser buena o mala persona. Por ejemplo: - “Tienes razón, pero sabes que normalmente no lo hago”.

Considero que es importante incorporar estas técnicas o estrategias en nuestro mundo de relaciones, pues la asertividad impide que seamos manipulados por los demás en cualquier aspecto y es un factor decisivo en la conservación y el aumento de nuestra autoestima, además de valorar y respetar a los demás recíprocamente.

Israel Manuel Fagundo Pinoisraelmanuel@infomed.sld.cu /

jueves, 10 de enero de 2013

LA AUDIENCIA FRENTE A LA TELEVISIÓN Y LA TELEVISIÓN FRENTE A LA AUDIENCIA. Reseña

Lilia G. Torres Fernández (2010)



OROZCO, Guillermo. La Audiencia Frente a la Televisión y la Televisión Frente a la Audiencia, cap. 2, en “Televisión y Audiencias, Un Enfoque Cualitativo”, Proyecto Didáctico Quirón, 1985, (pp. 31-47).


Desde su aparición, la televisión ha provocado incertidumbre y temores, lo que ha  estimulado a que se investigue al respecto y, como leímos anteriormente, son varias las preguntas que se han realizado al respecto: ¿qué hace la TV con su audiencia?, qué hace la audiencia con la TV y últimamente ¿cómo se realiza la interacción entre TV y audiencia? Esta lectura aborda la interacción que tiene la TV en la audiencia infantil.

 


Orozco, nos menciona que las audiencias “no nacen, sino que se hacen”, que depende de diferentes situaciones, ya sea de forma individual o colectiva, que como persona se va formando de diversas condiciones y por supuesto la interacción con la TV tiene que ver, pero sobre todo las mediaciones que entran en su proceso de recepción, es decir hay muchas formas de hacerse televidente, de ahí la conquista de las televisoras por las audiencias.

 


La TV en la actualidad, al contar con el mayor desarrollo tecnológico, tiene la posibilidad de crear y reproducir sus contenidos con la mayor fidelidad a lo real, lo que provoca diversas reacciones en su audiencia de: credibilidad, emotivas, racionales, lo que hace que la TV juegue un papel indiscutible en el comportamiento de una sociedad. 

 


La audiencia no es meramente un receptor pasivo, se involucra de diversas formas con los contenidos de la programación que proporciona la TV, inician por la “atención, pasan por la comprensión, la selección, la valoración de lo percibido, su almacenamiento e integración con informaciones anteriores y, finalmente, se realiza una apropiación y una producción de sentido (Orozco, 1988). Cierto es que la secuencia interactiva puede realizarse de diferentes formas y ritmos, como nos lo mencionan los teóricos, el proceso cognitivo se da de maneras diversas en los individuos.

 


La audiencia como nos lo dice Orozco, no está exenta de mediaciones, es decir investigar qué se ve, escucha y percibe entre otros aspectos, es del interés de psicólogos, sociólogos, comunicólogos, etc., para entender qué sucede dentro de la mente de cada receptor, para ello se han realizado por ejemplo: los Esquemas Mentales, dentro de la Psicología del Conocimiento (Bern, 1983); Repertorios dentro de los Estudios Culturales (Morley, 1986) y para la mediación de la recepción integral de la recepción es conveniente darle tema con los “guiones” que se utilizaron por primera vez por Durkin (1985) para estudiar la generación de estereotipos en los niños resultantes de su televidencia. Un guión es de suma utilidad pues “define secuencias relevantes para la supervivencia cultural que se aprenden en la misma interacción social” (Nelson, 1983). Así pues, considero conveniente atender y entender como docente, en qué contexto se desarrolla el individuo, desde el ámbito familiar, educativo, social, ya que desde niños copiamos patrones (guiones) de las personas y situaciones que nos rodean, lo que resultaría interesante descubrir en cada uno de mis alumnos para entender sus conductas y respuestas al estudio.

 


Volvamos a la mediación de la audiencia televisiva y señalar la importancia del guión en este proceso. Al recordar que la TV presenta situaciones casi fidedignas a una realidad, que ante las miradas del televidente parecen reales, es por ello que se entiende que a través del televisor se impongan lenguajes, modas e incluso conductas de comportamiento, ya que el televidente no sólo transporta estos guiones en su mente sino que en ocasiones lo hace de manera física, es decir va más allá de la pantalla. Al llegar a este punto de la lectura me surgen varias preguntas como ¿Qué hacer como docente para que mis alumnos vean la TV sólo como una herramienta de entretenimiento e informativa?, ¿cómo conseguir que mis alumnos se enseñen a ser críticos?, ¿cómo retomar los valores que supuestamente se enseñan dentro del recinto familiar?, ¿cómo olvidar que la escuela es sólo encargada de una educación formal?, ¿cómo persuadir a mis alumnos de no imitar los guiones vistos en la TV?, y por último ¿cómo saber hasta dónde llega la interacción de mis alumnos, como audiencia, en su interacción con la TV?

 


Además, hay que mencionar que la TV no es diversificada en cuanto a su contenido pero se ha vuelto un medio que ofrece varios aspectos en cuanto a su uso, pues actualmente puede servir como pantalla de videojuegos, de cine y de computadora.